Por Graciela Brodsky
Pregunta: En las últimas jornadas
de la escuela (Bordes de lo Femenino), tomando una referencia de Freud, Miguel
Bassols retomó la expresión “autorizar lo femenino”. La expresión freudiana es
“desautorizar lo femenino” como un modo de respuesta al misterio de la
feminidad.
Respecto a este problema, al
horror feminae del que vos
das cuenta en tus testimonios, vos usás otros términos, como por ejemplo: la
solución que encontré al rechazo de lo femenino. Testimoniás de arreglos,
invenciones soluciones que –si somos fieles a tus palabras-durarían un tiempo.
¿Qué diferencias encontrás entre
estas dos formulaciones?
¿Son dos modos de abordar ese
horror ante lo femenino: autorizar lo femenino por un lado y arreglárselas con
ese rechazo?
En última instancia: ¿cuál es el
fundamento de ese horror que vale tanto para hombres como para mujeres?,
¿podemos pensar a la violencia de género como una respuesta frente a este
horror, este rechazo?
Graciela Brodsky:
“Desautorización”, en la versión de Amorrortu, “rechazo” en la de López
Ballesteros, son las traducciones de la expresión Die Ablehnung der Weiblichkeit (el rechazo de la feminidad) que
Freud utiliza para dar cuenta del límite del análisis tanto para hombres como
para mujeres cuando éste es concebido en torno a la lógica que articula el falo
y la castración. Lo femenino se revela entonces para Freud, como el obstáculo
que hace al análisis estructuralmente interminable, más allá de las
contingencias de su finalización.
Respecto de lo femenino, lo que
falla es la identificación. A falta de un significante que permita formar la
clase de las mujeres, sólo queda o bien apropiarse de los semblantes que cada
época provee para definir qué es un hombre y qué es una mujer, o bien la
invención de una solución singular para arreglárselas con un goce que atañe al
cuerpo y que no está regulado por el falo.
En la medida en que no hay un
significante que nombre lo femenino en tanto tal, no se trata de que lo
femenino rechazado advenga en el análisis, como sería el caso si hubiera estado
reprimido. Lo femenino es el nombre del no todo fálico, y no hay norma que prescriba
qué sesgo tomará éste en cada caso.
En este sentido, autorizar lo
femenino es autorizar la invención, la creación, el saber hacer con el goce en
tanto tal. Y en la medida en que no hay significante en el que apoyarse para
esta invención, sólo queda autorizarse en sí mismo. Y esto cada vez. No hay “de
una vez y para siempre”. No hay un “soy” mujer que pueda afirmarse más allá del
uso que se haga cada vez del cuerpo y de su goce. Dejarme abrazar,
contingentemente, es sin duda una solución. No es la única, ni la que siempre
me viene bien para arreglármelas con lo
que no cesa de no escribirse.
Toda la cuestión, a mi entender,
es qué implica “ese en sí mismo”. Lacan usa la expresión para el analista, del
cual tampoco hay una definición para todos. ¿En qué se autoriza el analista
para ocupar su lugar si no es en un título? Mi hipótesis es que se autoriza en
su síntoma. No se trata de que analiza con su síntoma sino que el saber hacer
con lo irreductible de su síntoma es lo que le permite ocupar su lugar. ¡Ojo!,
el saber hacer no quiere decir
abstenerse de utilizarlo, quiere decir, por el contario, hacer un uso advertido
de él. Puesto que no es eliminable, solo queda usarlo para lo mejor.
El rechazo a lo femenino no es un
fenómeno nuevo, y explicar la violencia de género por este rechazo es cierto,
pero es demasiado general. ¿Hay algo nuevo en esta violencia contra las mujeres
que acompaña lo que hemos dado en llamar la femenización del mundo? ¿El “no
todo” es más insoportable ahora que antes? Tal vez el protocolo paterno lo
hacía más soportable, repartía mejor los lugares y los semblantes. Tal vez la
decadencia de la función paterna no sólo
abre las puertas al “no todo” sino también a la dictadura del sin “excepción”.
Tal vez la transgresión requiere
ser cada vez más violenta a medida que el orden jurídico acoge prácticas y
goces que antes eran segregados, tal vez…Pero finalmente, ¿qué se ataca cuando
se ataca a una mujer en particular, no a las mujeres, ni al género femenino?
Difícil hacer generalizaciones
*2015.Trabajo
orientado en relación al Congreso Río de Janeiro 2016.

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