domingo, 4 de junio de 2023

 El lugar irreductible del padre – Éric Laurent*

Pipol 11. 2023.Clínica y crítica del patriarcado. Segunda parte*


Quisiera mostrar tres modos en que Lacan ha destacado el lugar irreductible del padre[1].
El padre que impacta [épate]
El primero es una formulación que es particularmente divertida en francés. Es hablar del padre como aquel que va a é-pater[2] a su familia. Épater, en francés, en un estilo familiar, quiere decir producir un impacto admirativo, producir efecto. Pero valiéndose de la traducción inversa de pater en latín, es dar un paso a un lado respecto al ideal del « pater familias »[3]. Y Lacan comenta su elección de esta función de épater diciendo : « Esa es la única función verdaderamente decisiva del padre. Ya señalé que no era el Edipo, que estaba liquidado, que si el padre era un legislador, el niño resultante era el presidente Schreber, nada más. En cualquier plano, el padre es el que debe impactar, a la familia. Si el padre ya no impacta a la familia, naturalmente se encontrará algo mejor. »[4] Es preciso entonces distinguir, en el padre, por una parte lo que atañe al nombre, y que está del lado de lo simbólico, y por otra parte lo que atañe a la relación del padre a lo real. Esta oposición coincide así con la distinción que había introducido Lacan entre la familia como real y el Nombre del Padre como simbólico.[5]
Lacan había hecho esta distinción en su « Nota sobre el niño » extrayendo la lección del fracaso de las utopías comunitarias de los años sesenta del siglo pasado. Hablaba de « [l]a función de residuo que sostiene (y al mismo tiempo mantiene) la familia conyugal en la evolución de las sociedades »[6]. Y situaba el lugar del padre « en tanto su nombre es el vector de una encarnación de la Ley en el deseo »[7]. No es simplemente agente de una ley, sino que ya tenemos aquí el lazo del padre con un deseo. Es lo que viene a destacar la función de épater a la familia. Es una posición del padre después del fin de la ley del patriarcado. Se trata, por lo tanto, para nosotros, de buscar caso por caso, con los padres de hoy, y los problemas clínicos a los cuales se confrontan las familias de hoy, lo que hace suficientemente las veces de excepción – de excepción del lado hombre, pero también del lado mujer, para definir lo que impacta a la familia.
El mediodecir del goce del padre
El segundo lugar en el que el padre es también irreductible es en tanto que concierne a lo real del goce, pero que no dice todo sobre el goce. En su conferencia de 1975 en la universidad de Columbia, Lacan acentúa lo real del padre como el que no está aquí para dictar la ley o para dar sentido, sino para marcar el lugar del goce como viable. Dice : « El modo de existencia del padre – la palabra importante es existencia – depende de lo real. Es el único caso donde lo real es más fuerte que lo verdadero. »[8] El padre debe mantenerse semidistante entre este punto de real y lo que puede decir de ello. Es lo que Lacan llama su posición de « mediodecir » ( mi-dire )[9], o del padre como « mi-dieu » ( semi-dios )[10]. Lo cito en el Seminario XXII : « Aquello de lo que se ocupa [una mujer] es de los objetos a que son sus hijos, junto a quienes el padre no obstante interviene excepcionalmente, en el buen caso, para mantener en la represión, en el justo mi-dieu, la versión que le es propia de su père-versión. »[11]
En esta nueva posición, el padre no debe imponer su goce. Por eso Lacan dice que debe mantenerlo en la represión. Si no lo hace, se convierte en el padre tirano, que impone un goce tan insoportable como arbitrario. Pero, si no quiere saber nada de su goce, se reduce entonces al ideal del padre de familia. El padre de familia es un ideal que varía de acuerdo a las épocas. Hoy, adquiere de buen grado el lugar del padre cool, del padre compañero de juego. La perspectiva de Lacan es que el padre es quien ayuda a los miembros de su familia a decir no al goce bajo su forma mortífera. Es quien puede mantener el deseo como algo que se descifra entre líneas – contrariamente al goce obsceno. J.-A. Miller condensa esta perspectiva del siguiente modo : « (e)l padre es aquél que no dice todo. Preserva la posibilidad del deseo y no pretende recubrir lo real »[12].
La père-ficción y la ciencia
Quisiera distinguir un tercer lugar irreductible del padre. Este lugar es el de la ficción del sujeto supuesto saber como tal. A medida que se impone la civilización de la ciencia con su determinismo radical – con su « para todos » que se instala –, Lacan dice que el psicoanálisis es como un pulmón que permite respirar. Lo cito : « El discurso de la ciencia tiene consecuencias irrespirables para lo que se llama la humanidad. El análisis es el pulmón artificial gracias al cual intentamos asegurar lo que es preciso encontrar de goce en el hablar para que la historia continúe »[13]. El análisis permite sostener la contingencia de los encuentros con el goce y darles todo su valor pese al determinismo.
La ciencia siempre ha necesitado un pulmón que la acompañe. En la antigüedad, fue el escepticismo; al final de la Edad Media, fue « De la docta ignorancia »; en el Renacimiento, fue la risa de Rabelais y también el libre albedrío de Erasmo o el « ¿ Qué sé yo ? » de Montaigne. El psicoanálisis no es ni un escepticismo ni una religión. Pero la respiración del psicoanálisis respecto a la ciencia consiste en su uso de la función del sujeto supuesto saber. El psicoanálisis lo utiliza para prescindir de él. Al final de un psicoanálisis, la causa subsiste y el sujeto supuesto saber es destituido. Esta es la respiración respecto de la ciencia : el sujeto encuentra el camino de su particularidad, en la experiencia singular de un psicoanálisis, pero no es la particularidad exaltada del aristócrata. Es la particularidad de un horror encontrado. Es eso que Lacan ha llamado « ser posjoyciano »[14].
Traducción : Lore Buchner
Revisión : Micaela Frattura
[1] Segunda parte de la conferencia dada por Éric Laurent en el marco de « Las Conferencias por el psicoanálisis », Iniciativa Rusia-Moscú, 16 de diciembre de 2022, en presencial y por visioconferencia.
[2] Cf. Lacan J., El Seminario, libro XIX, …O peor, Paidós, Buenos Aires, 2012, p. 204.
[3] Ibid.
[4] Ibid.
[5] Ibid.
[6] Lacan J., « Nota sobre el niño », Otros escritos, Paidós, Buenos Aires, 2012, p. 393.
[7] Ibid.
[8] Lacan J., « Columbia University, Auditorium School of International Affairs, 1 de diciembre de 1975 », Revista Lacaniana, n° 21, Grama Ediciones, Buenos Aires, 2016, p. 19.
[9] Lacan J., « El Atolondradicho », Otros escritos, op. cit., p. 518.
[10] Lacan J., El Seminario, libro XXII, « R.S.I. », clase del 21 de enero de 1975, inédito. La traducción es nuestra.
[11] Ibid., la traducción es nuestra.
[12] Miller J.-A., « La orientación lacaniana. El Uno solo », enseñanza pronunciada en el marco del departamento de psicoanálisis de la Universidad Paris 8, clase del 6 de abril de 2011, inédito. La traducción es nuestra.
[13] Lacan J., « Déclaration à France Culture », Le Coq-héron, n°46/47, 1974, p. 7. La traducción es nuestra.
[14] Lacan J., « Joyce el Síntoma », Otros escritos, op. cit., p. 596.

miércoles, 10 de mayo de 2023

Por Verónica Lagamma y Virginia Thedy*Arquitectura del saber hacer

https://www.pagina12.com.ar/585531-el-amor-al-inconsciente-y-lo-vivo-de-la-formacion




Por Verónica Lagamma y Virginia Thedy*

Para el ciclo Arquitectura del saber hacer, hablemos de casos clínicos, partimos de la pregunta ¿si hay un saber hacer del analista y qué lo diferencia de los otros? Como analistas nos interrogamos por nuestra formación y los casos que nos conciernen. A diferencia de otras prácticas, el psicoanálisis reconoce la implicación del analista; no sostiene la ilusión de una neutralidad objetiva. Esto tiene consecuencias en la presentación de casos. Digamos que el caso incluye al analista, al deseo del analista y a su relación con el inconsciente.

Lacan en la Apertura de la Sección Clínica, breve texto del año 1977, establece cómo considerar la clínica psicoanalítica, no sólo interrogar al análisis, sino en interrogar a los analistas, de modo que éstos hagan saber lo que su práctica tiene de azarosa, y que justifique a Freud el haber existido.

Si la práctica tiene algo de azarosa, se tratará, como nos dice Miller, de olvidar lo que se aprendió y abrirse al otro –que llamamos paciente nunca visto- como inédito. Entonces se tratará de interpretar no desde el saber ya sabido, si bien nuestra práctica no es sin tener en cuenta lo conceptual.

Azarosa, en tanto el psicoanálisis no es una ciencia exacta. Y justamente esa esencia azarosa, lleva a Lacan a decir que la clínica es lo real en cuanto imposible de soportar.

Este imposible de soportar, hace que sea imposible enseñar la clínica. Pero sí lleva a querer hablar de la clínica de cada uno, a reflexionar sobre las dificultades, las preguntas que se plantean alrededor de orientarnos en la dirección de una cura.

¿Cómo extraer una enseñanza de estas conversaciones clínicas? ¿Es posible enseñar un saber hacer? ¿Es con el saber hacer del analista con su propio inconsciente que se llega a ser analista?

Lacan decía hagan como yo, no me imiten. “Soy un payaso sigan el ejemplo. ¡Y no me imiten!", en La tercera,  Intervenciones y textos 2. Lo que Lacan nos dice es que lo sigamos pero oponiéndose a la repetición, a la imitación, la copia como modelo de la práctica analítica. Situar un "saber hacer" de cada analista practicante implica también la relación al inconsciente, al análisis de cada uno. De este modo, el caso clínico no se presenta solamente como un "hacer saber”.

El interés del psicoanálisis por el arte aparece desde el comienzo en Freud. Sabemos que el arte es un saber hacer distinto al saber hacer del analista. El psicoanálisis se sirve del arte, el arte siempre nos convoca a pensar en tanto es una brújula. De allí que decidimos llamar a estas conversaciones: Arquitectura del saber hacer. Hablemos de casos clínicos

La arquitectura, es un arte y una técnica en la que se diseña, proyecta, y construye. Estas reuniones clínicas se apoyan sobre la idea de construir una conversación, que nos deje un saldo de un “poco de saber”, respecto a cómo operar en la actualidad en nuestra práctica. Al modo del arte del collage, que evoca la falta, donde todo no encaja.

“…De toda construcción ya sea la que hace el paciente, ya sea lo que el analista tiene del caso, lo que importa es lo que no entra en ella. De allí que nuestras construcciones tienen que ser lo bastante abiertas para ser no todas y permitir la sorpresa en la que lo nuevo puede surgir” escribió Enric Berenguer en la página 165 de Cómo se construye un caso? Seminario teórico y clínico. NED, publicado en Barcelona, en 2018. 

No pretendemos casos impecables, sí queremos el fruto de una elaboración en la cual sea posible seguir las huellas que nos conduzcan a la lógica de cada caso. Elegimos como imagen del flyer la Casa Danzante de Praga. Arquitectura deconstructivista que no tiene un único molde ni una única verdad para crear una obra.

Tres ejes serán las carreteras de nuestras noches de encuentros, que comenzarán el 17 de mayo con "Variedad de las demandas actuales. Entrevistas preliminares" y seguirán el 21 de junio con "Las entradas en análisis. ¿Y la transferencia hoy?" para terminar el 20 de noviembre con "Diagnóstico diferencial. Entrevistas preliminares. ¿Cuál su uso?".

 

*Responsables del ciclo Arquitectura del saber hacer, hablemos de casos clínicos, de la EOL Sección Rosario.