Lo que vendrá…
Entrevista a Eric Laurent* [1]
Por Alicia Yacoi
Alicia Yacoi: La última enseñanza de Lacan abre
una vía de investigación entre Imaginario y sinthome, Imaginario y fin de
análisis. En la elaboración sobre Joyce, Lacan señala una experiencia de
cuerpo, un desanudamiento de lo Imaginario. ¿Se puede concluir que con su sinthome,
la escritura, Joyce logra armarse un Imaginario corporal? ¿El sinthome conlleva
un modo de sostener un Imaginario sin Otro?
Eric Laurent: Lo que es muy interesante
en este desanudamiento del Imaginario es la aproximación de Lacan a Joyce como
alguien que a un cierto nivel no tiene narcisismo, lo que es extraño porque, al
mismo tiempo, Joyce tiene rasgos de megalomanía en su hacerse un nombre como
dice Lacan. Vemos un modo de creación de sí mismo que tiene elementos, si se
pudiera decir, de un narcisismo fenomenal. También cuando Lacan insiste en el
hecho que Joyce inventa su solución. La inventa solo, sin el apoyo sobre el
padre o la tradición. Precisamente esto mismo Lacan lo considera como una otra
vía que la del narcisismo. Vemos como se opone lo que es construcción de Joyce
como santo y lo que sería la construcción de un Joyce que hubiera podido tener
un cuerpo. Se oponen estas vías. Esto renueva completamente el estudio clínico
de las personalidades narcisistas, y de todo el error que hay en pensar la
psicosis en la vía de un narcisismo sin freno. Esto abre efectivamente el
camino de una investigación clínica, lo que en su pregunta usted llama el
Imaginario sin Otro, más bien estos anudamientos del imaginario con sus
suplencias, en lugar de narcisismo, un ego de sustitución. Esto renueva el
tema.
A. Y.: Lo pensaba en consonancia con lo
que usted plantea en su libro El reverso de la biopolítica [2], encontrar en
Lacan una noción de narcisismo modificado, anterior al Estadio del Espejo, al
punto de vista del Ideal, una consistencia Imaginaria, goce en el cuerpo, un
cuerpo anterior al "mi cuerpo".
E. L.: No sería tanto el narcisismo en
Lacan articulado a la imagen sino a la imagen como Una, a la forma del cuerpo…
y lo que cae en Joyce es precisamente la forma. Su cuerpo se desvanece, o más
bien le sale del pensamiento. No hay una representación. Esta no es tanto
imagen que forma o, como lo dice Lacan, es un cuerpo sin alma. En la tradición
aristotélica el alma es la forma del cuerpo, el cuerpo en tanto que Uno. Como
Aristóteles lo dice y Lacan lo retoma, el hombre piensa con su alma. Y en lugar
de esto, Lacan dice: el hombre habla con su cuerpo, el sujeto habla con su
cuerpo. Hace la distinción entre el hombre y la mujer precisamente porque una
mujer puede ser el síntoma de otro cuerpo. Complica la cosa del punto de vista
desde el lado femenino de la fórmula de la sexuación. Vemos la diferencia,
efectivamente, entre cuerpo y síntoma que se distribuye de manera diversa según
los sexos.
A. Y.: ¿Cómo nos hace avanzar la
reconsideración de la angustia en "La Tercera"[3] como el sentimiento
de sospecha de reducirnos a nuestro cuerpo, con respecto a experiencias de
cuerpo, signos discretos o no en la psicosis de desposesión del Imaginario
corporal, con vistas a nuestro congreso 2018? Es una noción de angustia que no
refiere al Deseo del Otro ni al Goce del Otro.
E. L.: La posición de La Tercera… puede
ser leída, este dicho de Lacan, la angustia como el temor de reducirse a su
cuerpo,[4] … vemos, por ejemplo una primera manera de leerlo, sería recordar la
referencia en los seminarios de Lacan a la mantis religiosa, en la cual frente
a la hembra de la especie, el del lado masculino se reduce a su cuerpo. Lacan
plantea que es cómo se ve en el ojo de la hembra, justo antes de la operación
final, que sería la angustia de reducirse a este cuerpo, más allá
efectivamente, de toda significación fálica, es lo vivo como tal. Es una manera
de interrogar lo que hay más allá de la significación fálica, de la relación
con la amenaza de muerte. En la perspectiva de la última enseñanza, el goce del
cuerpo no es el goce fálico. El goce fálico viene a perturbar el goce del
cuerpo, entonces lo interesante es que de la misma manera que Lacan, en el
seminario de la angustia desarrolla una angustia que, como lo ha notado
Jacques-Alain Miller, lo esencial del seminario es que no conecta la angustia
de manera fundamental con la angustia de castración. Separa la angustia de la
angustia de castración. Esto que se replantea en "La Tercera". Con
esta nueva formulación, el sentimiento de reducirse al cuerpo, separa una vez
más la angustia de castración y la angustia como tal. Es la angustia con el
goce, no fálico, con el Otro goce. Más bien lo ilimitado del goce. Se podría
añadir que la reducción del sujeto al goce, al cuerpo, tiene un eco en lo que
Lacan subraya en su conferencia sobre Joyce: que la historia se reduce a la
historia de los cuerpos desplazados.
A. Y.: ¿Qué valor tiene desplazados allí…?
E. L.: Es muy llamativo pensar que el
sujeto no se articula a la historia con el Nombre del Padre y la significación
fálica, sino más bien a lo que escapa esto. Es más un punto de vista
benjaminiano, en el sentido de Walter Benjamin, cuando habla de la historia
como la historia de los vencidos, la historia de los del exilio, la historia de
los desplazados y todo este acento sobre la historia que no es del lado del
sentido sino más bien de ser atrapado en el goce infernal con la cuestión en
nuestro siglo de los inmigrantes. El tema de la inmigración, que se da más en
Europa que en América latina, se da con otros enfoques pero que tiene el mismo
peso sobre la forma que toma la historia, tiene un eco particular que hay que
hacer también resonar. La pregunta que usted plantea es finalmente el tema del
fin de análisis y precisamente fue algo que se tocó en las últimas jornadas de
la ECF, donde tuve la oportunidad de animar una secuencia de tres AE que
tomaban en resonancia con el tema de las jornadas que era la mirada y el lazo
entre lo que es la representación del sujeto y la mirada que determina la
imagen y la representación, más bien lo que se tocó fue el final del análisis
como un momento en el cual se atraviesa el plano de las identificaciones, como
decía Lacan en su enseñanza clásica. Se atraviesa también el yo articulado a
estas identificaciones, imágenes de sí mismo, para reducirse al sujeto
articulado al objeto a, un
objeto sin representación, sin forma, que tiene un circuito y es más bien el
enforma, es una cosa que se pone en el calzado para mantenerlo, pero que no
tiene forma, es el que permite articularse a la forma en tanto que el objeto a se articula al menos fi, pero que no
tiene forma. Precisamente los tres AE presentaban el momento final como una
separación de la representación yoica. En este sentido, si, se puede ver en
estos testimonio, eran más aportes que testimonios, reducir, concentrar el
testimonio en esta perspectiva. Se ve cómo se separa el cuerpo articulado al
goce, objeto a, del mi
cuerpo, lo que sería más bien la articulación yoica en el cuerpo. Creo que de
manera muy concreta y muy viva los AE han transmitido esto cómo puede servir de
investigación para la clínica del pase.
AY: Muchas
gracias
Versión no revisada por el autor.
*Caldero online de la escuela. Publicación
de la escuela de la orientación lacaniana.
1.
Iniciativa de El Caldero, luego de la Noche del Directorio de la
EOL conmemorando los años del texto de J. Lacan, El Estadío del espejo, en la queparticiparon Juan Carlos
Indart, Marisa Morao, Luis Tudanca con la coordinación de Gustavo Stiglitz. Los
temas allí trabajados y las preguntas de los participantes entre ellos las
preguntas de Alicia Yacoi son muy interesantes para nuestro próximo Congreso en
Barcelona 2018.
2.
Laurent, E., El
reverso de la biopolítica, Bs. As., Grama. 2016.
3.
Lacan, J., "La Tercera", en Revista Lacaniana 18, Bs. As., Grama, 2015, p. 27.
4.
Ibíd.
